
A veces me percato de nuestra forma tan trivial de vivir la vida. Todo tiene un orden determinado, una pauta a seguir y que sirve para que otros nos evalúen y juzguen. Nos econtramos en un constante asedio por parte de los demás, hasta lo más propio (si es que realmente nos perteneciese) nos es arrebatado.
Es como si la mayoría del tiempo (para algunas personas, para otras es en su totalidad) viviésemos dentro de una burbuja triste y vacía. Nuestro actuar y pensar se ven totalmente envueltos por este estado de letargo, en donde evitamos toda dificultad e intensidad al hacer las cosas... ¿Por qué sucederá esto? ¿Es que acaso nos da miedo poner un pie fuera de esta burbuja? Esto resulta ridículo, pues somos cualquier cosa menos estabilidad. Tenemos miedo de caer, hasta de tropezarnos... intentamos protegernos detrás de un escudo inconsistente, pero que causa verdaderos estragos.
Vivimos llenos de miedos, de pesares absurdos, de temores injustificados, amargados, atrapados y tristes. Odiamos nuestros cuerpos, los modificamos, los mutilamos y deformamos, todo en función de una imagen de "perfección". Vivimos sin aceptarnos, muchas veces sin hacer ni decir lo que creemos correcto por miedo, tratando de aparentar, de ser para otros y no para nosotros.
A veces me sucede que estoy haciendo cualquier cosa, y derrepente siento un despertar, algo que me remece desde adentro. Es entonces donde me percato de que la forma en que estoy haciendo las cosas es inútil e intrascendente, entonces trato de hacerlas correctamente. Trato de que ese "te quiero" venga desde mi interior, que suene verdadero, lo digo mirando a los ojos de la otra persona, sintiéndolo.
Creo que es mejor haber vivido algunos momentos de la vida con la verdadera intesidad pertinente, a haber pasado toda la vida en aquel sopor y no haber pensado jamás esto.
Tantos momentos de dolor inexistente, tantos momentos de amor ignorados, tantas oportunidades perdidas, tanto (auto)engaño, tantas utopías destruídas por tomar el camino más fácil... todo por escondernos aquí dentro.
Vivimos llenos de miedos, de pesares absurdos, de temores injustificados, amargados, atrapados y tristes. Odiamos nuestros cuerpos, los modificamos, los mutilamos y deformamos, todo en función de una imagen de "perfección". Vivimos sin aceptarnos, muchas veces sin hacer ni decir lo que creemos correcto por miedo, tratando de aparentar, de ser para otros y no para nosotros.
A veces me sucede que estoy haciendo cualquier cosa, y derrepente siento un despertar, algo que me remece desde adentro. Es entonces donde me percato de que la forma en que estoy haciendo las cosas es inútil e intrascendente, entonces trato de hacerlas correctamente. Trato de que ese "te quiero" venga desde mi interior, que suene verdadero, lo digo mirando a los ojos de la otra persona, sintiéndolo.
Creo que es mejor haber vivido algunos momentos de la vida con la verdadera intesidad pertinente, a haber pasado toda la vida en aquel sopor y no haber pensado jamás esto.
Tantos momentos de dolor inexistente, tantos momentos de amor ignorados, tantas oportunidades perdidas, tanto (auto)engaño, tantas utopías destruídas por tomar el camino más fácil... todo por escondernos aquí dentro.
...
Esperar, nunca entender,
que somos muchos varios,
ejecutando el mismo plan.
ejecutando el mismo plan.








